San Martín, en Verdad y Patria - Pavan
San Martín: quién no fue y quién sí fue
Conclusión de nuestra Pentalogía de Agosto, por Felix Pavan
¿Por qué escribir sobre San Martín?
Cada agosto se repite lo mismo. En las escuelas, en los actos oficiales, en las redes y en los programas de historia, vuelve la figura del General San Martín. Y con ella vuelven los ataques que ya son un lugar común: que fue masón, que fue agente inglés y que fue un católico liberal que usaba la fe por conveniencia.
Durante agosto, mes que dedicamos a la figura del Libertador, publicamos 5 trabajos no para discutir anécdotas, sino para profundizar en su persona. Lo hicimos en 2 etapas: primero tomando algunos mitos sobre su persona -quién no fue-, para luego dar algunas pinceladas sobre quién sí fue.
1. Rómulo Carbia y el punto de partida
Comenzamos con un artículo de Rómulo Carbia, precursor del revisionismo católico. En 1940 publica su trabajo sobre San Martín, como adelanto del prólogo al libro de Colombres Mármol sobre Guayaquil. Compara a Mitre y a Rojas y dice que son dos extremos historiográficos: Mitre con erudición fría, Rojas con lírica patriótica.
I. Admite que es innegable la vinculación de San Martín con las sociedades secretas, pero aclara que eso no significa aceptar el carácter masónico del vínculo. Tenían exterioridades rituales masónicas, pero no hay indicio alguno de que lo fueran. Y no se ofrecieron nunca como arquitecturadas para una acción abierta de naturaleza anticlerical o antirreligiosa.
II. El programa de las logias. Dos logias actuaron en América: Lautaro y Caballeros Racionales. Tenían rituales masónicos, provenían de una misma institución mayor que lo era, pero no denunciaron haber concebido otro programa que el de lograr la independencia. De la Lautaro chilena conocemos los Estatutos publicados por Vicuña Mackenna en 1860 y por mucho que se busque no se logra descubrir nada que autorice a fijar el carácter netamente masónico de la logia. Detalle interesante: en la lista de miembros figuran católicos auténticos como Posadas, y clérigos como Valentín Gómez.
III. La posición religiosa. En este punto vemos una contradicción del autor: trae las pruebas que después niega:
- Testamento: "En el nombre de Dios todo Poderoso á quien reconozco como Hacedor del Universo..."
- Patrona del Ejército: el documento permite percatarse de que tributaba respeto a la Divinidad y se complacía en las solemnidades del culto
- Nota al arzobispo de Lima, 6 de julio de 1821, donde lo llama "baluarte de la paz, de la religión y de la moral"
Y después de dar esas 3 pruebas de catolicismo, concluye que fue un creyente despegado de toda práctica religiosa personal, un cristiano libre.
Con el respeto que merece Don Rómulo Carbia, que nos dio los mejores argumentos contra el mito masónico, en este último punto yerra, y yerra por seguir a Rojas y no a sus propios documentos. Si cree en Dios Creador, si pone su ejército bajo el manto de María y si muere con crucifijo, no es un deísta. Es un católico a secas.
Leé la nota completa: Carbia: San Martín y la Iglesia
2. Edgardo Moreno y la prueba definitiva contra la masonería
La segunda nota es del abogado y profesor Edgardo Atilio Moreno, y es la que aporta la prueba documental que a Carbia le faltó rematar.
El mito no nace en vida del Libertador, sino hacia 1880. Antes, los propios masones Mitre y Sarmiento lo habían negado. Los que acusan son Barcia Trelles grado 33, que dice que los archivos los destruyeron los nazis, Lappas, que habla de la Logia Integridad nº7 de Cádiz sin papeles, y la fábula de la Casa de Miranda.
Moreno trae tres pruebas que cierran la discusión:
a) Nota secreta de Fernando VII al Gobernador de Cádiz, 22 de agosto de 1816: sociedad muy oculta cuyos ritos son análogos a la masonería, pero cuyo único objetivo es la independencia de América. Madrid sabía que no era masónica.
b) Testigos: Zapiola a Mitre: "La Lautaro no era masónica". Fray Servando de Mier pregunta si es masónica y le responden que no, que el único masón es Alvear. Y la Circular de la Lautaro del 21 de diciembre de 1816: "No atacar los usos, costumbres y religión. La religión dominante será un sagrado de que no se permitirá hablar sino en su elogio".
c) Prueba oficial: en 1979 Patricio Maguire recibe respuesta de la Gran Logia Unida de Inglaterra, Irlanda y Escocia: la Lautaro no tenía relación alguna con la francmasonería regular y San Martín no fue miembro.
Agrega el catolicismo público: rosario y escapulario a la tropa, Virgen del Carmen Generala, Código Militar de 1816 que castiga la blasfemia, instrucción a Godoy Cruz del 26 de enero de 1816 y Estatuto Provisional del Perú del 8 de octubre de 1821 que establece que la religión católica es la religión del Estado.
Leé la nota completa: Fue masón el General San Martín - Edgardo Moreno
3. Pavan: por qué no fue masón
La tercera nota ordena lo dicho por Furlong, Carbia y Moreno.
Mientras vivía, nadie serio lo acusó. La versión empieza 30 años después de muerto, impulsada por masones militantes. Mitre, Gran Maestre, hubiera querido sumarlo a su lista de hermanos ilustres y sin embargo escribió que la Lautaro no formaba parte de la masonería.
Nadie niega que la Lautaro existió. Lo que hay que distinguir es forma y contenido. Usaba rituales por secreto, pero su programa nunca fue anticlerical. Eso no lo escribe una logia masónica condenada por Clemente XII en 1738.
Su catolicismo no fue un gesto aislado, fue un patrón sostenido desde su juventud hasta Boulogne-sur-Mer. Incluso Carbia, que lo llama cristiano libre, lo llama infamia a la versión de Cochrane del San Martín impío que simulaba fe.
Sus enemigos feroces -Rivadavia, Alvear, Carrera- sí eran masones y fueron ellos los que frustraron su proyecto de una América ordenada bajo monarquía constitucional. La balcanización no fue obra de San Martín, sino de la masonería encarnada en sus enemigos.
Leé la nota completa: Por qué San Martín no fue masón: una síntesis
4. ¿Fue agente inglés?
El cuarto artículo, también de Moreno, refuta el mito españolista instalado por Alberdi y Mitre.
Díaz Araujo demuestra que San Martín no huye: pide su retiro en agosto de 1811, se lo conceden con fuero y sale legal el 14 de septiembre. Tiene que pasar por Cádiz porque es el único puerto no ocupado por Napoleón, cercado por franceses y bloqueado por ingleses. Para salir necesita visado de Sir Charles Stuart. No acepta dinero de Duff y el pasaje lo paga Alvear y se lo devuelve al cobrar sueldo. La casa de Londres no era de Miranda -Miranda se había ido un año antes- sino de Bello y López Méndez, católicos.
A Inglaterra en esos años no le servía la independencia. Necesitaba a España contra Napoleón. Firma el Tratado Apodaca-Canning de 1809, Jorge III declara en 1810 que la integridad de la monarquía española es esencial a la seguridad británica, y prohíbe a sus súbditos ir a América y vender armas.
El verdadero agente inglés fue Alvear, que en enero de 1815 ofrece a Strangford entregar las Provincias Unidas a Gran Bretaña como protectorado.
San Martín, al revés, los usa. En 1818 les impone un empréstito forzoso al comercio inglés de Buenos Aires para comprar en Inglaterra los buques que van a destruir el comercio inglés con Lima. Y en Miraflores y Punchauca propone coronar un príncipe español para mantener la unidad americana, plan que le voltean los generales masones Valdés y La Serna, jefes de la Logia Central de la Paz Americana del Sud, dependiente de Inglaterra.
Leé la nota completa: Fue agente inglés San Martín
5. ¿Quién sí fue? El Soldado de Genta
Cerramos con Jordán Bruno Genta [1909-1974], filósofo y maestro del nacionalismo católico, profesor del Colegio Militar y formador de oficiales, asesinado en 1974 por el ERP.
Genta no discute mitos. Va a lo esencial: San Martín fue soldado, hijo de soldado, y no quiso ser otra cosa. Su perfil son las virtudes cardinales realzadas por la Caridad: fortaleza en la causa justa, constancia, prudencia y sobriedad. Caballero cristiano que consagró a la Virgen Madre Patrona del Ejército de los Andes y le entregó su bastón tras Chacabuco.
De ahí su testamento: lega su sable a Rosas como prueba de satisfacción al ver la firmeza con que sostuvo el honor de la República contra las injustas pretensiones de los extranjeros.
"Todo es necesario que sufra el hombre público para que la nave llegue a puerto". Por eso no anidó resentimiento: se retiró en Guayaquil, se desterró para no exponer su nombre a la intriga, volvió a Europa sin desembarcar para no mezclarse en la guerra civil.
"Todo debe sacrificarse a la idea del Bien común. Desde este instante el lujo y las comodidades deben avergonzarnos". "Mis necesidades están suficientemente llenadas con la mitad del sueldo que gozo".
Leé la nota completa: San Martín o el Soldado - Genta
Conclusión: Tres mitos derribados
No fue masón, no fue agente inglés y no fue un católico liberal. Fue un soldado católico e hispanoamericano que quiso la unidad y no la balcanización.
Y por eso importa hoy. Porque la Argentina discute si la vida se defiende o se descarta con la eutanasia y el aborto, si Malvinas fue guerra justa, si somos hispanoamericanos o un conjunto de republiquetas manejadas desde afuera, si la fe es asunto privado o principio ordenador de los pueblos. San Martín nos recuerda que nacimos católicos y argentinos.
Desde Santiago del Estero, Madre de Ciudades.
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