La Argentina, entre la vida y la muerte: soberanía y crisis nacional - Edgardo A. Moreno
LA ARGENTINA, ENTRE LA VIDA Y LA MUERTE
Por: Edgardo Atilio Moreno
Con la llegada al poder del anarcocapitalista Javier Milei, la Argentina entró en una crisis que no es la habitual crisis económica o política, a la cual estamos acostumbrados; sino que se trata de una de características existenciales, es decir, que pone en juego su propia existencia como nación.
En ese marco, la oligarquía globalista y depredadora, que busca arrasar con las soberanías nacionales, tiene en nuestra clase dirigente a sus gerentes más sumisos y eficientes. En efecto, el proyecto neocolonial que se viene aplicando en nuestro país no sería tan exitoso sin esta partidocracia infame que lo ejecuta.
Con su invaluable colaboración, el Poder Mundial no solo nos ha empobrecido y envilecido espiritualmente, y al hacerlo anuló todo vestigio de poder nacional; sino que hoy ha pasado a una nueva etapa, cuyo objetivo es —lisa y llanamente— hacernos desaparecer del concierto de las naciones. Es decir, que pasemos de ser una Argentina colonial, a no ser, directamente.
Al coloniaje mental (que es previo a todo lo demás), al endeudamiento externo, a la apropiación de nuestras riquezas, y a la pérdida de todo poder soberano; le sigue ahora el vaciamiento poblacional y la división territorial.
Esto ya está en marcha, y a todo vapor. Aunque pocos se percaten y nadie haga nada para entorpecer —por lo menos— ese proceso. Algo que con patriotismo, inteligencia y voluntad, se podría hacer (como otras naciones del mundo lo hacen) aprovechando un contexto internacional en el que el conflicto entre EE.UU. y China abre la posibilidad de un mundo multipolar, con los BRICS y la Comunidad Europea de por medio.
El problema es que nuestra nación, gobernada por un cipayo desquiciado como el actual presidente, y con una pseudo oposición funcional, como la cleptocracia kirchnerista; muy lejos está de poder intentar cualquier proyecto soberanista.
Lamentablemente, sacarnos de encima a esa gente no es para nada fácil. La realidad que describimos y la descomposición social que en carne propia padece el ciudadano argentino pareciera que se tapa fácilmente con cualquier cortina de humo, como la actual borrachera mundialista.
No obstante ello, quizás en algún momento la realidad llegue a ser tan espantosa que no haya técnicas de manipulación de masas que alcancen a taparla. Tal vez entonces los argentinos, dejando de lado las falsas opciones que le ofrece el Sistema, recuperen su conciencia nacional y se unan en torno a un proyecto que plantee las necesarias reformas políticas, económicas y sociales para salvar a la patria. Esa es justamente la tarea urgente que le cabe al nacionalismo. Esperemos cumplir con la misión antes de que sea demasiado tarde.
Edgardo Atilio Moreno
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